Mostrando las entradas con la etiqueta #literatura #semiotica #religion #politica #Argentina #IA #mundial #derechoshumanos #informacion #fakenews. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta #literatura #semiotica #religion #politica #Argentina #IA #mundial #derechoshumanos #informacion #fakenews. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de junio de 2026

FE DE ERRATAS por Landra Darvulia


 

Perdidos en la inmediatez 


Hoy desayuné leyendo la noticia de que el mismo país que lleva décadas alertando sobre el peligro del adoctrinamiento comunista desde la Guerra Fría, fomenta y financia con ayuda de sectores de la iglesia evangélica, procesos de formación ideológica dirigidos a niños y adolescentes. Mediante recursos emocionales (culpa, llanto, incertidumbre, etc) y dinámicas cercanas a la disciplina militar, buscan instalar como verdad indiscutible la segunda llegada de Cristo. Una vez internalizada esa creencia, se construye un enemigo absoluto al que se atribuyen todos los males del mundo. Los ideólogos saben lo que hacen: buscan intimidar sin necesidad de confrontar abiertamente. Así, Estados Unidos, junto con quienes respaldan la ocupación de la Palestina histórica por parte del Estado ilegítimo de Israel y este último, ha contribuido a la transformación sectaria de una parte de esa iglesia. ¿Con qué fin se preguntarán? Para justificar acciones que, de otro modo, resultarían moralmente inadmisibles.

Vivimos una época en la que las élites ya no tienen la necesidad de disimular. La irrupción de la IA ha profundizado una crisis del referente: antes una fotografía o un video remitían, en principio, a un objeto real; hoy esa relación ya no puede darse por sentada. Lo real parece quedar oculto detrás de sucesivas capas de representación. Por eso todo requiere verificación constante. No obstante, la ciudadanía parece cada vez menos dispuesta a dedicar tiempo a comprender los procesos políticos que afectan su vida. El consumo rápido y los estímulos inmediatos dominan la relación con la información, el entretenimiento e incluso los vínculos humanos. En la cultura del snack audiovisual, el auge de los discursos religiosos conservadores (también presente en Argentina) avanza en detrimento del pensamiento crítico.

Así como no hace mucho desperté con la noticia de la reforma laboral, hoy cada sorbo de mate me resultó más amargo que de costumbre. Estamos parados sobre una bomba cuya explosión desconocemos. Las personas viven disociadas de la realidad, comprar comida en cuotas parece ser un hecho que practica la mayoría del pueblo argentino. ¿Hasta cuándo? Han cerrado más de 24.000 pymes; se entregó la concesión de la Hidrovía, con la consiguiente transferencia de ganancias al exterior; se impulsa la privatización o el vaciamiento de áreas estratégicas; se producen recortes del gasto público y retrocesos en derechos sociales. A ello se suman denuncias de corrupción, reformas en materia de inteligencia y modificaciones institucionales que reducen mecanismos de control y transparencia, quema de tierras para la consecuente venta. La lista es interminable. Mientras tanto, la atención pública parece desplazarse hacia el espectáculo permanente. El fútbol (y nuestros tibios representantes), las redes sociales y otras formas de entretenimiento ocupan el centro de la escena. Muchos referentes sociales y culturales permanecen en silencio frente a transformaciones profundas que afectan la soberanía, la economía y la calidad democrática. Mundial de por medio, igual que sucedió en dictadura, las bestias disfrutarán llevar a cabo los actos más miserables. Cabe remarcar que esos hechos difícilmente habrían pasado inadvertidos en otros momentos de nuestra historia reciente.

El resultado es una sensación de desguace constante del patrimonio estatal, pérdida de soberanía y debilitamiento de las herramientas públicas. El gobierno actúa con amplios márgenes de maniobra porque la capacidad colectiva de organización y resistencia se ha debilitado. Vivimos un tiempo en el que muchos sectores populares prefieren soportar condiciones cada vez más difíciles antes que identificarse con quienes consideran responsables del pasado reciente. Lo cierto es que, para quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, la voluntad individual no siempre alcanza. Una sociedad más equilibrada requiere instituciones públicas capaces de reducir desigualdades y garantizar condiciones mínimas de dignidad. Pero esas instituciones no existen por sí mismas, dependen de un Estado presente, con capacidad de intervención, planificación y protección de los derechos de los sectores más vulnerables.

Está claro que quien renuncia a comprender cómo opera el poder termina padeciendo decisiones que otros toman en su nombre. No hay soberanía posible si se quedan esperando milagros. La fe podrá otorgar consuelo, mas no reemplaza al pensamiento.

 


Mis muertos tristes y los fantasmas sociales.

  Quienes hemos leído a Mariana Enríquez sabemos de qué van sus historias. Reina en crear universos en los que el cruce entre lo sobrenatur...