miércoles, 2 de septiembre de 2026

El relato de un asesino

 

Ricardo Barreda y el problema de la verdad


La pelicula  Barreda, sobre los asesinatos cometidos por el odontólogo argentino Ricardo Barreda en 1992, comienza poniendo el foco en la veracidad de los hechos relatados por el profesional. El film comienza abriendo con las preguntas: si todos fueron asesinados, ¿quién contará la historia? ¿El asesino?

Lo cierto es que Barreda se nos revela como la antítesis de lo que los medios de comunicación construyeron sobre la figura del dentista en aquella época. El hombre erige, en articulación con su abogado, estrategias para que el peso de la ley o bien lo declare insano o bien los años que deba cumplir de condena sean los menos posibles. Yo era el lacayo, el chofer; si se me caía un botón, me lo cosía yo, y nunca había un reconocimiento ni un agradecimiento, le comenta a su abogado, quien le pide algo más fuerte, algo que despierte simpatía por su figura, vapuleada y muy criticada en el afuera. No les importaba que yo fuera el hombre, el que tenía la…, y hace un gesto con sus manos sobre su miembro. Yo era una concha. Yo era la concha de la casa, y ni siquiera la concha, era la conchita. Decí eso, decí que me decían conchita. Ese es el discurso que construyen para acceder a una verdad que le brinde la posibilidad de salir airoso.

Claro que no admite su culpabilidad desde el inicio, sino que confiesa a medias cuando se ve descubierto, cuando le comentan que saben que él hizo un curso de criminalística en el Colegio de Abogados.

Resulta penoso conocer que el arma que utilizó para los asesinatos había sido un obsequio de su suegra, Elena Arreche. Que, además, el criminal haya sido glorificado por otros hombres que justificaban la matanza bajo argumentos machistas. Crearon imágenes de él con vestimenta de santo, a la manera de estampitas cristianas, y hasta una canción le dedicó la banda Attaque 77. Digno de una película de horror. Por otro lado, resulta gratificante conocer las voces y las miradas de las víctimas, a las que nadie jamás podrá volver a oír.

Ricardo Barreda asesinó a escopetazos a su suegra, a su mujer, Gladys McDonald, y a las dos hijas que tenía en común, Cecilia y Adriana Barreda. Los asesinatos confluyen con los proyectos de las jóvenes de marcharse del hogar: una se casaba y la otra se marchaba a vivir con su pareja, mientras que la esposa ya había solicitado el divorcio por el maltrato padecido a lo largo de los años y las infidelidades de su pareja. Todo parece indicar que se trató de un asesinato frío y cruelmente premeditado, en un contexto en el que también estaban en juego los bienes en común. Un cobarde a quien la Justicia condenó a cadena perpetua, pero que cumplió apenas 17 años de prisión y luego pudo vivir una vida normal y en pareja.

                                                           Las cuatro víctimas asesinadas

Desde una perspectiva feminista, quizás lo más perturbador no sea únicamente que Barreda haya asesinado a cuatro mujeres, sino que después de hacerlo haya podido convertirse en un personaje, en una figura de culto, en un hombre al que otros hombres encontraron un referente a quien reivindicaron e incluso santificaron. Mientras ellas quedaron reducidas durante años a cifras, nombres dentro de una crónica policial o personajes secundarios de la historia de su asesino, él consiguió conservar una voz. Y esa es, quizás, la pregunta que el film vuelve a poner sobre la mesa: ¿qué ocurre cuando la historia de un feminicida se vuelve más poderosa que las historias de las mujeres a las que asesinó? Recuperar sus voces no significa solamente recordarlas, sino también disputar el relato que durante décadas hizo del asesino el protagonista.

Les dejo la cancion que Attaque 77 le dedicó:



Aqui les dejo el enlace a un grupo en el que verán la estampita de San Barreda con oracion incluída. El horror al leer lo que allí dicen, es indescriptible. Denuncien, por favor. 


Y recuerden hermanas: si alguna enseñanza sacamos de acá es que ningún tipo puede venir a violentarnos en nombre del fastidio . Que la próxima invocación sea para que ninguna de nosotras sea callada nunca jamas en la vida por el motivo que sea. Nuestra voz no se negocia. Se levanta y se defiende.
 
Landra Darvulia

1 comentario:

  1. No ví la serie aún, pero recuerdo bien el caso y el tratamiento que tuvo en los medios en general. Se lo consideró "víctima" durante muchos años sin que conozcamos nunca en profundidad quienes eran las víctimas reales de este cuádruple femicidio. Gracias a los análisis del caso con perspectiva feminista y los cambios en la sociedad (que no son todos los que deseamos ni mucho menos) pudimos saber que fue planificado y ejecutado sin nada de culpa o responsabilidad sobre los hechos. Y también vimos por los noticieros que una vez que estuvo en libertad casado con otra mujer, también la misma fue sometida a golpes y maltratos. Leer ese blog donde se lo considera un SANTO a quién rezarle protección me pareció un ASCO y por supuesto denuncié la página porque es una expresión de la misoginia y el odio hacia las mujeres que ya sabemos cómo termina siempre: con mujeres asesinadas como hecho final. Excelente análisis Marce. Muy necesario en estos tiempos tan crueles y donde la manósfera creció a escalas inimaginadas y peligrosas.

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